El lunes 1 de junio, SEDE Canelones celebró su primer conversatorio. El tema convocante fue el desarrollo inmobiliario y comercial de la costa de Canelones, y la sala se llenó de personas con algo en común: la convicción de que Canelones tiene una oportunidad histórica por delante y que construirla bien requiere diálogo, planificación y miradas diversas.

SEDE Canelones existe en la convicción de que las personas somos las que generamos el cambio, las que construimos y construimos en conjunto. La noche comenzó con las palabras de Rosario Cervini, directora de SEDE Canelones, quien abrió el conversatorio recordando la historia de un departamento forjado por personas extraordinarias y trabajadoras. Desde los próceres nacidos en suelo canario hasta los inmigrantes que trajeron la ganadería, la agricultura y la industria, Canelones siempre fue tierra de personas con visión que se la jugaron. «Cuando juntamos e integramos miradas diferentes, capacidades y perspectivas distintas, las cosas salen mejor», señaló Rosario al presentar la propuesta: un espacio para pensar en el Canelones de los próximos cincuenta años.

Una mirada técnica sobre el territorio

El arquitecto Martín Gómez-Platero, fundador de Gómez-Platero Arquitectura y Urbanismo —estudio con presencia en trece países y más de cuatro millones de metros cuadrados proyectados— aportó una visión arquitectónica y urbana del departamento. Destacó el crecimiento acelerado de la costa, la importancia de los usos mixtos para generar ciudades vivas, y puso el foco en el espacio público como factor clave: «Toda ciudad que queremos ir a conocer en el mundo es la que tiene espacio público de calidad, la que el peatón es el protagonista.» Para Gómez-Platero, el desafío pendiente más urgente es la infraestructura, y el gran tema que se viene es la movilidad integrada.

Cuatro voces desde adentro

El conversatorio contó con un panel de referentes que están construyendo la costa desde hace años:
Leandro Añón (Grupo La Tahona) aportó la perspectiva de quien hace más de treinta y cinco años apostó al desarrollo en la zona cuando Camino de los Horneros era campo abierto. Su mensaje fue claro: hay que animarse a pensar cosas nuevas, tener espíritu emprendedor y dejar hacer. «Nunca está nada pronto. Uno lo que tiene que hacer es empezar a caminar y después las cosas se van arrimando.»

Ernesto Kimelman (Kimelman Moraes Arquitectos), con trayectoria en el casco histórico de Montevideo, el World Trade Center y el proyecto Cosmos, planteó que la costa está parcialmente preparada para el crecimiento actual, pero que el desarrollo ha sido más rápido que la infraestructura disponible. Fue enfático en que los espacios públicos son del público y que el verdadero desafío es cómo los distintos desarrollos se integran y aportan a la ciudad. «La mejor ciudad no es la que prohíbe, es la que integra.»

Sebastián Sánchez (Kopel Sánchez Arquitectura), reconocida como mejor desarrolladora latinoamericana en 2024 y con proyectos de escala en la zona como El Águila en Atlántida, subrayó la importancia de definir la identidad antes de hablar de preservarla. Para él, esa identidad tiene que ver con lo natural, lo verde, la proximidad al mar y a los lagos y una idiosincrasia «informalmente amable». La solución no es congelar el territorio, sino dirigirlo, y eso requiere trabajo en conjunto entre el sector privado y las autoridades.

Juan Antonio Damiani (DDC Desarrollo), quien viene construyendo nuevas centralidades en Carrasco Oeste y tiene proyectos de usos mixtos en la zona, cerró el panel con una reflexión que resonó en la sala: entre desarrolladores falta espíritu de trabajo conjunto y falta diálogo. «Tenemos un montón de problemas en común y un montón de objetivos en común. Espacios como este son los que hacen falta.» Para él, la gran oportunidad de la costa está en ir hacia usos mixtos, densificar donde corresponde y hacer ciudad, no solo metros cuadrados.
Lo que el conversatorio dejó

Más allá de los acuerdos y los matices, la noche dejó algo concreto: la certeza de que Canelones está en un momento bisagra. El departamento creció 88.000 habitantes en doce años, sus municipios costeros no paran de expandirse y la migración desde Montevideo se consolida. Atlántida casi duplicó su población, La Floresta creció un 110% y Salinas ya cuenta con 50.000 habitantes según su alcalde. Esa realidad exige planificación, infraestructura y, sobre todo, construcción conjunta.

SEDE Canelones nació para ser parte de ese proceso: integrar saberes técnicos con experiencia territorial, promover el diálogo entre actores diversos y aportar análisis basado en evidencia. Este primer conversatorio fue el inicio de ese camino.

Las próximas actividades ya están en camino. Sumate al diálogo en sedecanelones.com.uy

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